Mostrar menú

¿Quieres recibir mis artículos en tu correo?
Suscríbete aquí:

En la piel del otro.
01 Ago 2016

En la piel del otro.

Esta semana me he reincorporado al trabajo después de unas maravillosas vacaciones y estoy con mi periodo de adaptación (igual que los niños que comienzan a ir al colegio por primera vez), disfrutando de la vuelta y dándome el capricho de bajar a la cafetería para desconectar.

Mi intención era la de escribir una entrada sobre las vacaciones. Más concretamente sobre la importancia de parar, no solo en verano, sino durante todo el año. Y no me refiero sólo a viajar de un lado para otro, sino a no dejarse llevar por el ritmo de vida diario y parar de vez en cuando. 

Pero como te he comentado esa era mi primera intención… 

En la cafetería ha comenzado a trabajar una empleada nueva y está aprendiendo el oficio. Va un poco más despacio, está aprendiendo a utilizar el TPV, la máquina registradora, los productos… pero se esfuerza y mucho. Siempre con una sonrisa, lo cual es de agradecer. 

Ayer pude notar como algunos clientes se desesperaban notoriamente en la fila para comprar el pan y hoy se le ha derramado el café al servírmelo en la mesa. Tras disculparse (no sé cuántas veces) e insistir en cambiarme la consumición, hemos intercambiado unas pocas palaras. Las justas para tranquilizarla y que se sintiera comprendida. 


Empatía

Esta situación ha hecho que cambiara mi entrada y reflexionara un poco sobre otros trabajos que he tenido, la relación con las personas y en definitiva sobre la empatía.

¿Recuerdas tu primer trabajo o tu primera vez en cualquier trabajo? 

Las dudas, los compañeros, el deseo de hacer las cosas bien pero con la falta de conocimientos o habilidades necesarias, los nervios, las ganas de que pasara el primer mes lo más rápido posible para ser uno más y saber hacer la mayoría de las cosas…

A menudo se nos olvida poneros en lugar del otro, del que tenemos enfrente. Lo importante son nuestros problemas. Los demás tienen que escucharnos, entendernos y ayudarnos. 

¿Qué te parece observar cómo te relacionas con los demás? O también, cómo otras personas (incluso desconocidos) se relacionan unos con otros. 

En la cafetería pude ver quién mantenía una conversación con auténtica comunicación (escuchándose, respetando sus tiempos para hablar y expresarse…) y aquellos que hablan, hablan y hablan monopolizando la conversación (tipo, he venido a hablar de mi libro y nada más).

Una persona con la habilidad de la empatía sabe ponerse en el lugar del otro y escucharle sin juzgar

La RAE define de la siguiente manera esta habilidad social que podemos practicar:

1. f. Sentimiento de identificación con algo o alguien.
2. f. Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.

Aunque como en todo, los extremos son peligrosos y una cosa es comprender a los demás y otra dejarse arrastrar por las emociones de los demás, ignorando las propias.

¿Recuerdas algún momento en que no hayas sido empático con alguna persona? 

¿Hay alguna situación en que no lo hayan sido contigo? ¿Qué pasó? ¿Qué sentiste?

¿Sueles practicar la empatía?

¿Te ha sucedido alguna vez que sientes que hablas con alguna persona y no te está prestando la atención que crees que te mereces? Y en ese caso, ¿qué haces?

¿Te parece una habilidad importante? ¿Para qué? 

Créditos de imagen:
RYAN MCGUIRE de la página web http://gratisography.com/

Tener o no tener hijos, ésa es la cuestión. Parte II.
27 Jul 2016

Tener o no tener hijos, ésa es la cuestión. Parte II.

Si en la anterior entrada nos centrábamos en las preocupaciones más habituales que suelen tenerse a la hora de plantearse tener o no tener hijos y reflexionábamos sobre la importancia de  tomarse un tiempo para analizar cada una de estas preocupaciones desde la tranquilidad, sin presión y con libertad de elección, en el artículo de hoy te propongo algunos recursos que puedes utilizar para afrontar esta decisión. 
Espero que te sean de ayuda. 

En ocasiones el miedo a tomar la decisión de ser o no ser madre o padre es tan potente que se posterga incluso años. El miedo nos avisa de una amenaza y esta muchas veces proviene de creencias irracionales o alteraciones de la realidad. Aunque no siempre la interpretación tiene que ser incorrecta, a veces puede ser correcta y otras veces encontrarse en un punto intermedio siendo algo desproporcionada.

Entonces, ¿qué puedo hacer?

  • Interpretación de la situación que estás viviendo

Tal vez podrías comenzar por cuestionarte si la interpretación que estás haciendo de la situación que estás viviendo es totalmente objetiva o por el contrario no es real.

Plantéate si hay alguna interpretación alternativa y cuestiónala también. Se honesto contigo y no te engañes. 
Para ello puede ayudarte el siguiente punto.

  • Creencias

Muchas de las preocupaciones y pensamientos de los que hemos hablado antes los podemos someter a examen.

Por ejemplo, ante el pensamiento de que todas las relaciones de pareja se resienten con la llegada de un bebé o directamente todas las parejas se rompen, podrías plantearte las siguientes reflexiones (para este ejemplo y para otros pensamientos):

- ¿Crees que puede esconderse una creencia rígida que este influyendo en tu interpretación de la realidad? 

Como por ejemplo, creer con rotundidad que los hijos rompen las parejas. 

- ¿Qué veracidad tiene este pensamiento? Si puedes, numéralo del 1 al 10.

- ¿Tienes datos objetivos que avalen o contradigan esta creencia? ¿Crees que lo que le ha ocurrido a tus amigos o a tu primo le ocurre a la totalidad de parejas que hay en el mundo? 

- ¿Crees que puede existir algún pensamiento alternativo? 

Por ejemplo, hay parejas que se rompen con o sin hijos. Puede haber parejas que se rompen teniendo hijos, pero los motivos de las separaciones son variados y no siempre ésta es la causa. ¿Qué pensamiento alternativo se te ocurre a ti?

- ¿Qué veracidad tiene este nuevo pensamiento? Si puedes, numéralo del 1 al 10.

- ¿Se te ocurre algún pensamiento alternativo más?

- ¿Existen experiencias previas (con datos objetivos) que avalen o contradigan esta nueva creencia?

Por ejemplo, tengo amigos que tienen hijos y que son muy felices. La pareja sigue funcionando igual de bien y buscan sus momentos para estar solos, hablar, etc. 
De todas las interpretaciones, ¿cuál es correcta para ti? ¿Encuentras otras alternativas?

- ¿Crees puede influirte en cómo te sientes a la hora de tomar una u otra decisión la interpretación que haces en cada uno de los casos anteriores? 

- ¿Qué emociones sientes pensando de una u otra manera (en positivo o en negativo)? Escríbelo y reflexiona sobre ello. 


Aquí tienes un ejemplo de algunas preguntas que puedes plantearte. A partir de éstas podrías trabajar con cada una de tus dudas, preocupaciones o creencias que a veces se esconcen detrás de nuestros miedos. 

Toma conciencia y reflexiona sobre cómo interpretas la situación de tener o no un bebé. Sin darte cuenta adquirirás una nueva habilidad para gestionar tus emociones.

  • ¿Cómo te hablas a ti mismo?

Otra cosa que podrías hacer es observar cómo te hablas a ti mismo. Me refiero a esos autodiálogos internos que tienes cuando te planteas este tema. ¿Son optimistas y realistas o negativos e irreales? ¿Qué te estás diciendo cuándo piensas en tener o no hijos? 

  • Visualízate

Por último, ¿qué te parecería visualizarte con hijos?
Intenta ver cómo sería tu vida con o sin hijos. Cuando lo hagas, intenta ser objetivo (ya sé que es difícil), pero intenta no ser exagerado ni distorsionar la realidad con lo maravilloso y fácil que sería tener hijos o con el terrible impacto que tendría en tu vida tenerlos. Ten en cuenta los cambios y trata de ver lo que ganarías y perderías en ambos casos. 

  • Análisis de alternativas

Después de todos estos ejercicios de reflexión que has hecho (que repito llevan su tiempo) puedes analizar las ventajas e inconvenientes (lo positivo o negativo) de tener o no hijos. Al igual que has hecho antes, sometiéndolas de nuevo a examen, no vayan a mezclarse con interpretaciones irreales. Intentando que las valoraciones, tanto positivas como negativas, sean lo más realistas posibles. 

Ante los inconvenientes que observes plantéate si hay alguna forma de resolverlos. 

Por ejemplo, ante la preocupación de no tener a nadie que se encargue de los niños mientras estás trabajando (ni abuelos, ni hermanos…) piensa que posibles soluciones podrías tener: guardería, contratar una persona en casa que os ayude, un amigo cercano a la familia en desempleo, reducir la jornada laboral de uno de los dos, etc.)

Con la lista de alternativas que obtengáis, repetís el proceso. Qué ventajas e inconvenientes tiene cada una de las soluciones aportadas. 

Este proceso lo puedes repetir con cada preocupación que te genere incertidumbre. Aunque recuerda que a veces no hay una solución perfecta sino la más adecuada en un determinado momento, por eso nos cuesta tanto tomar la decisión. 

  • Pide ayuda

También puede servirte de ayuda hablar con alguien de confianza. Una persona con la que te sientas comprendido (amigo, familiar…) o personas que se encuentren en la misma situación que tú. Tal vez un grupo que se reúna de manera constructiva para hablar del asunto (nada de personas tóxicas que quieran influir en tu decisión), desde el respeto, sin juzgar, sin influir. Solo sumando.

Y por supuesto tienes la opción de buscar ayuda en profesionales (dependiendo de cuál sea tu situación: coachs, psicólogos, etc.)

  • Para acabar

Cree en ti. Tu decisión es tuya o vuestra y de nadie más al igual que sus consecuencias. Ninguna opción es mejor que la otra. La buena es la que te haga a ti feliz. 

Repito que te haga feliz a ti y a tu pareja, ese consenso es fundamental. Tus padres, suegros, cuñados, amigos... tendrán su opinión aunque no la pidas. Pero la decisión final depende de tu/vuestra reflexión y no de la de los demás. 

Aceptar tus emociones y afrontarlas, te ayudará a sentirte mejor y a disminuir la ansiedad que sientes. 

Espero haberte ayudado a reflexionar.
Un abrazo.

Laura 

Créditos de imagen CCO Public Domine www.pixabay.com

 

Tener o no tener hijos, ésa es la cuestión. Parte I.
21 Jul 2016

Tener o no tener hijos, ésa es la cuestión. Parte I.

Hay personas que desde un primer momento tienen muy claro si quieren o no tener hijos. Para ellos su elección es fácil y no les ha supuesto ningún dilema. Siempre han querido o no han querido tener hijos y se reafirman en ello.

Sin embargo, para otras personas el hecho de plantearse esta cuestión viene acompañada de altos niveles de ansiedad porque la duda y la pregunta de si desean o no aumentar la familia y asumir todos los cambios que conlleva la llegada de un nuevo miembro no desaparece ni se obtiene respuesta. 

Si es ese tu caso quiero que sepas que no estas sol@. Entiendo perfectamente que es una decisión que puede ser complicada (tanto si la tomas de manera individual como en pareja), te remueve por dentro y hace tambalear tus cimientos porque no encuentras respuesta. El miedo a lo desconocido o al cambio, las dudas que de momento no tienen respuesta, o tal vez tu decisión se ve sometida a una fuerte presión familiar y/o social.  Motivos hay tantos como personas y no eres la única mujer u hombre que está viviendo este proceso de incertidumbre y desasosiego.

Lo importante es que tengas libertad de elección y que desde la tranquilidad, sin presión,  puedas decidir qué es lo que tú quieres para tu vida. Las dos decisiones son acertadas. Solo párate a analizar tu situación y resuelve, dentro de lo posible, tus dudas. 

 

Motivos de preocupación

Algunas de las preocupaciones más habituales que suelen tenerse a la hora de plantearse tener hijos son las siguientes:

  • Pérdida de la libertad, autonomía e independencia. 

Viajes, libertad de horarios para entrar y salir cuando se quiera, nadie que dependa de ti, estudios… Si decides tener un hijo el día seguirá teniendo 24 horas, pero la realidad es que habrá que incorporar nuevos hábitos y bastantes cambios en tu vida. 
La cuestión es que como en toda decisión ganarás unas cosas y perderás otras y tendrás que valorar cuáles son tus prioridades (y recuerda que tus prioridades son las mejores para ti). 

  • Pérdida de oportunidades laborales.

Al hilo con lo anterior están los pensamientos ligados al parón en la vida laboral. Pérdida de ascensos, estancamiento, despidos, dificultad de conciliar vida laboral y familiar, imposibilidad de comenzar nuevos proyectos, dificultades en el emprendimiento… 

Como he comentado antes habrá que estudiar la situación concreta de cada uno, cuestionar la realidad de estos pensamientos, buscar alternativas y soluciones. Todo no es ni blanco ni negro.  

  • Responsabilidad. 

Puede que directamente no quieras asumir esta responsabilidad o puede ocurrir que lo que tengas son dudas sobre si podrás con ella: ¿Seré una buena madre/padre?,  ¿Seré capaz? ¿Estaré a la altura?

  • Recursos económicos.

También muy ligado al punto anterior sobre la responsabilidad está el tema económico y si se podrán o no asumir los gastos que conlleva un hijo.

  • Presión social y familiar para que tengáis hijos. 

Aunque la sociedad y las familias avanzan, sigue muy presente la “idea” de que la mujer, y más si tiene pareja, debe tener hijos sí o sí, pero las realidades son tantas como mujeres, hombres y parejas. Cada uno tiene que vivir su vida como quiera y no dejarse influenciar por terceros. Que tu decisión no se vea condicionada porque según tus padres, tu tía o tus vecinos deberías tener hijos. Recuerda lo que comentaba en la otra entrada, decidas lo que decidas y hagas lo que hagas habrá alguien que lo cuestione, así que simplemente haz lo que tú quieras.
 
Si no tienes hijo porqué no tienes. Si tienes uno, para cuándo el hermanito. Si tienes tres se echarán las manos a la cabeza porque con los tiempos que corren cómo se te ocurre… Y podríamos estar así todo el día. ¿Te vas a cenar y lo dejas con su padre? ¿Pero te reincorporas ya al trabajo? ¿No vas a reducirte la jornada laboral? ¿Sigues viajando?...

Repito: cada uno tiene que vivir su vida como quiera, no como quieran los demás. Si tienes pareja, basta con que estés de acuerdo con ella y para ello, hablad mucho.

  • Relación de pareja, familia, amistades.

Otro  miedo es la pérdida de la buena relación con la pareja o directamente que esta se rompa con la llegada de un hijo. A veces nos fijamos en algunos amigos o conocidos que han sido padres y vemos que lo que ellos están viviendo no lo queremos para nosotros. Nos imaginamos que nos sucederá lo mismo, lo cual aumenta la presión a la hora de tomar la decisión. Focalizamos sus experiencias en nosotros, pero cada uno vive su vida de una manera distinta. 

¿Por qué tendría que ser diferente ahora? ¿No hay nadie a tu alrededor con experiencias distintas, positivas o negativas, sobre la maternidad? ¿A todas les personas que conoces les ha ido bien o mal? 
Cada pareja es un mundo y no se puede saber porque en su caso ha o no ha funcionado.


Cada uno vive sus propias experiencias, no las de los demás. 

 

¿Te has sentido identificado con alguna de estas preocupaciones? ¿Con varias? 
¿Tu miedo no aparece en este listado? Si es así, anímate a compartirlo en comentarios. Seguro que no eres el únic@.

Si te sientes identificado con alguna de ellas, es probable que al leerlas te hayas puesto un poco nervioso o se te haya hecho un nudo en el estómago.
Tomate el tiempo que necesites porque es una decisión importante y no basta con ver solo las ventajas e inconvenientes. Es necesario un análisis en profundidad comenzando por qué te cuestiones cada una de tus preocupaciones. No te focalices solo en los aspectos negativos o en los positivos sin ver más allá, trata de ser objetivo y honesto contigo. Y si necesitas ayuda, pídela.

Si este tema te interesa y eres de las mujeres que has decidido no tener hijos, te dejo el enlace de un artículo de la psicóloga Patricia Ramírez que seguro te encantará. Con unos consejos más que recomendables para no presionar a las mujeres que toman una u otra decisión. 

En la segunda parte de este artículo compartiré contigo algunos recursos para poder afrontar esta decisión.

Si te ha gustado esta entrada y crees que puede interesarle a algún amig@, puedes compartirla en las redes sociales. 

Un abrazo.
Laura

Créditos de imagen CCO Public Domine www.pixabay.com

Premios Aragón en la Red
21 Jul 2016

Premios Aragón en la Red

Tal y como os adelanté, ayer 20 de Julio se entregaron los premios Aragón en la Red. En esta ocasión no pudo ser. 

Os dejo el enlace con el reportaje y la foto con los ganadores de los mismos a los que desde aquí les doy la enhorabuena.

Fue toda una experiencia haber participado en ellos. Sobre todo, con el poquito tiempo que lleva el blog en activo. No podría estar más contenta.

La verdad es que nos lo pasamos muy bien anoche durante la entrega y después de terraceo ;)

Por último, daros de nuevo las gracias a todos los que me habéis apoyado, que no sois pocos. 

   

Todos queremos lo mejor para nuestros hijos
19 Jul 2016

Todos queremos lo mejor para nuestros hijos

Os dejo un video muy divertido que nos muestra de forma cómica distintos tipos de mamás y de papás (no están todos representados) que aunque tengan diferente manera de entender la crianza tienen en común que todos quieren lo mejor para sus bebés. 

Aviso: es un anuncio publicitario con carácter comercial. 

Así que vamos a quedarnos con lo que nos interesa.

Da igual el tipo de crianza que elijas para tu hijo. Tu método será para vosotros el mejor.  Pero no olvidemos que todas las madres y padres tenemos algo que nos une: queremos lo mejor para nuestros hijos. 

Los 5 motivos que me han llevado a publicar una serie de posts sobre el embarazo
15 Jul 2016

Los 5 motivos que me han llevado a publicar una serie de posts sobre el embarazo

A menudo recibo muchas consultas relacionadas con adaptarse a los cambios, a nuevas situaciones que trastocan de una manera profunda nuestra vida actual bien sea en el ámbito personal o profesional. A estas novedades que nos sacan de nuestra zona de seguridad le suelen acompañar de manera implícita la toma de decisiones y la gestión de emociones.

¿Por qué te cuento esto? Porque desde hace unos meses soy más consciente que nunca de los profundos cambios que provoca en la vida de una mujer, y también de su pareja, el hecho de tener un bebé o quedarse embarazada. 

Previamente también hay que tomar una serie de decisiones que afectan (y mucho) a la vida de la persona o personas involucradas (decidir si tener o no hijos, en solitario o en pareja, adoptar, seguir algún tratamiento de fertilidad, etc.)
Decisiones y más decisiones. Cambios y más cambios. Todo ello aderezado con una montaña rusa de emociones que en muchas ocasiones no son fáciles de digerir. 

Voy a ser muy sincera con los motivos que me han llevado a elaborar una serie de entradas entorno a la maternidad.

  1.  Estoy embarazada. 
  2. La importancia de tu bienestar emocional antes, durante y después del embarazo.
  3. Encontrar tu comunidad (grupo) donde compartir libremente tus experiencias sin ser juzgada.
  4. Disfrutar de la experiencia.
  5. Porque todas tus emociones son importantes.

 

1. Estoy embarazada.

Y en mí caso añadiría que inmensamente feliz. 
Pero para llegar hasta este momento de disfrute y tranquilidad tuve que vivir mi propio proceso, comenzando por decidir si mi pareja y yo queríamos tener hijos. Lo que supuso lidiar con emociones muy intensas y creencias arraigadas que poco tenían que ver con la realidad y que había que cambiar. 

No solemos compartir con otras personas las dudas, las preocupaciones y miedos en torno a la maternidad, normalmente porque pienses lo que pienses o digas lo que digas, hay respuestas para todo y en muchas ocasiones son inoportunas y generan dolor por la falta de tacto y respecto. Tal vez, sea uno de los motivos que nos llevan a no pedir ayuda cuando es tan necesaria… ¿Qué opinas?

Quién no ha escuchado en más de una ocasión frases como las siguientes:
“Qué bien estáis solos”, “Vosotros sí que sabéis”, “¿Para cuándo los niños? Si se te va a pasar el arroz”, “¿Todavía no tenéis hijos? ¿Por qué?”, “¿Qué vais a por el tercero? ¡Estáis locos!”, “¿Vais a adoptar? ¿Seguro? Los trámites son eternos”, “¿Le vas a dar el pecho?, ¿No le vas a dar el pecho?”, “¿Por qué?”...

Todo esto sin tener en cuenta lo que quieres hacer con tu vida, tus elecciones, si podéis o no tener hijos, si estás pasando por un mal momento… Da igual, hagas lo que hagas hay opiniones para todo, que aunque sean dichas desde el aprecio, por desconocimiento o incluso por alcahueteo, duelen.

Como viene al caso, os dejo un artículo de El Huffington Post muy interesante sobre este tema para reflexionar. A ver si conseguimos todos tomar conciencia del daño que pueden provocar estos comentarios, que repito aunque sean sin maldad duelen y provocan tristeza a muchas mujeres y hombres.

Volviendo al primer motivo que me ha traído hasta aquí ;) puedo decirte que al estar embarazada sentí que podía llevar mi profesión como Coach más allá de lo que había pensado en un primer momento, ayudando y acompañando a otras mujeres que estuvieran viviendo o fueran a vivir esta experiencia única en la vida, pero diferente para cada mujer. 

2. La importancia del bienestar emocional en la mujer antes, durante y después del embarazo.

El principal deseo de cualquier mujer embarazada (y de su pareja) es que nuestro bebé esté sano, pero también queremos disfrutar lo máximo posible de nuestro embarazo y de nuestra vida personal y laboral, que continúa, pero inevitablemente con cambios. 

Comienza una carrera de nueve meses (esto sí es una maratón) con muchas trasformaciones a nivel físico y emocional.

Afortunadamente los cambios físicos (tanto de la mamá como del bebé) están muy bien cubiertos por la medicina. Además hay estupendos libros y blogs con muchísima información que detallan semana a semana la evolución del pequeño y de la madre y responden a numerosas dudas sobre la alimentación, el sueño, el deporte, el crecimiento del bebé, el sexo, etc. Además durante este proceso estás acompañada por el tocólogo y la matrona que resolverán con fiabilidad todas las dudas que te surjan.

Un poquito más difícil es encontrar información sobre los cambios emocionales que sufrimos las mujeres, más allá de algún artículo sobre las hormonas y cómo estas afectan a los cambios de humor. En algún libro puedes encontrar algunas páginas sobre algunos aspectos psicológicos durante el embarazo, pero ¿es suficiente? ¿Dan respuesta a nuestras emociones y a cómo manejarlas?

Supongo que para algunas personas lo será (y no solo hablo de las mujeres porque estas alteraciones emocionales afectan también a la pareja de la que no nos vamos a olvidar en esta serie de posts, ellos también tienen sus miedos), pero tal vez para otras se quede un poco escaso ya que las dudas y preocupaciones son distintas según en qué momento del embarazo te encuentres y no todas tienen que ver con la salud del bebé, tal y como comento en el siguiente punto, tienen que ver con nosotras. 

3. Encontrar tu comunidad (grupo, tribu…) donde compartir experiencias. 

En el libro El Elemento, Ken Robison narra la importancia de encontrar tu tribu para sacar el máximo partido de uno mismo, de explorar tus habilidades, de conectar con personas que comparten las mismas pasiones que tú aunque no compartan los mismos puntos de vista, de compartir experiencias, ideas, observar distintos puntos de vista que sirvan para analizar, valorar reflexionar y crecer.

Y aunque este libro está enfocado sobre todo a descubrir tu pasión en la vida, estoy muy de acuerdo con la necesidad de encontrar un grupo de personas que quieren ser mamás y papás, (llámalo tribu, comunidad o como quieras), un espacio donde compartir tu experiencia en este proceso que puede ser parecido o no al tuyo. Porque no debemos olvidar que cada persona vive de una manera única y diferente su embarazo.

Un lugar donde la palabra clave sea respeto. Donde no se juzgue a nadie porque lo que está claro es que todos queremos lo mejor para nuestro bebé, pero eso no significa necesariamente que vayamos a hacer las cosas de la misma manera, ni a sentir lo mismo, ni a tomar las mismas decisiones…

Además de estos post ofrezco el servicio de coaching indiviual y grupal para embaraza@s cuyo objetivo es el mismo, ayudar a abordar los cambios emocionales como el miedo o la preocupación a lo desconocido, el cambio en las relaciones personales y familiares, la nueva responsabilidad, los cambios en el estilo de vida, el embarazo y emprendimiento, los cambios de humor y las emociones contradictorias durante la gestación (pensamientos negativos, limitantes, etc.). Poniendo en práctica las técnicas de coaching (no mentoring) para que tu llegues a tus propias conclusiones y seas responsable de tus propias decisiones. 

4. Disfrutar de la experiencia

Con estos artículos no pretendo dar consejos. Lo que me gustaría es invitarte a que pensaras y reflexionaras cómo poder vivir tu embarazo con plena conciencia. 

Con eso me conformaría, pero también me gustaría que pudieras optimizar tus recursos individuales, vivir el proceso con una perspectiva real, con los mínimos agobios (solo los necesarios). Tomar decisiones desde la clama, preparar estrategias para aceptar y afrontar los cambios y sobre todo poder vivir y disfrutar de la experiencia sin la influencia del ruido externo. 

5. Porque todas tus emociones son importantes.

Independientemente de que en algunos momentos sean positivas o negativas, todas tus emociones son importantes. No dejes que nadie te diga lo contrario.

Si has llegado hasta aquí GRACIAS por leer este artículo.
Y ya para terminar, y con el corazón en la mano, espero que estos posts te ayuden, o por lo menos te sirvan de acompañamiento. Y espero también vuestros comentarios porque seguro que nos enriquecerán a todos. 

Feliz embarazo. 

Créditos de imagen CCO Licence web www.pexels.com

Permite que me presente...

Hola, soy Laura Bona y mi principal interés eres tú. Sí, tú. Trabajo para que desarrolles tu potencial, aumente tu rendimiento, tomes conciencia, confíes en ti mismo, ganes en claridad, compromiso y responsabilidad y finalmente pases a la acción. Para eso estudié Psicología del Coaching y durante años he ofrecido mi experiencia en todos los ámbitos posibles: cultural, educativo, profesional y personal. Así que ahora, seas como seas y sea cuál sea lo que crees que te limita, podré serte de ayuda.
¡Claro que sí! ¡Vamos a intentarlo!

¿Quieres saber más sobre mí? ¿Estás preparado para pasar a la acción?
RESERVA AQUÍ tu primera sesión.

Nada cambia si tú no cambias nada.
Ahora es tu turno...

Si estás interesado en descubrir los recursos más efectivos para superar bloqueos y creencias limitantes, gestionar tus emociones y conseguir tus objetivos, solo depende de ti. Puedes reservar tu sesión informativa escribiendo a info@laurabona.es o rellenando el formulario.

Al enviar usted está aceptando nuestra política de privacidad.

Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios, recoger información estadística y personalizar publicidad. Puede obtener más información sobre las cookies, o bien conocer cómo cambiar la configuración en nuestra Entendido Política de Cookies.