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Taller de Pictogramas para l@s peques.
20 Sep 2016

Taller de Pictogramas para l@s peques.

No todo es coaching... ;)

El 2 de Octubre vamos a jugar, a estimular la creatividad e imaginación de l@s peques de 6 a 10 años con un estupendo taller de Pictogramas.

¿Dónde? En las Jornadas Literarias de Maella.

Actividad gratuita, pero con número de inscripciones limitadas.

Hay un montón de actividades para niños, adolescentes y adultos a cuál más chula.

No te quedes sin plaza!! :)

La etiquetadora.
07 Sep 2016

La etiquetadora.

Roberto ya estaba disfrutando de sus vacaciones. 
Días antes, en la agencia de viajes le había enseñado fotos de una hermosa ciudad al otro extremo del continente con playas increíbles y buen clima, pero también le habían advertido que sus habitantes eran algo peculiares y que pocas personas decidían ir allí a pasar sus días de descanso a pesar del encanto del país. 
No obstante, Roberto decidió que quería ir.  

Al bajar del avión un hombre, con una acreditación al cuello que ponía “información”, le indicó que tenía que recoger su etiqueta de identificación. Sin saber muy bien a que se refería se dirigió a por ella.

Al entrar en aquella habitación observó algo muy curioso. Todos los muebles, ordenadores y demás utensilios tenían una etiqueta con la función que desempeñaban. Incluida una señora en cuya chapa se podría leer claramente la palabra “etiquetadora”. La mujer se detuvo unos segundos mirando la solapa de su chaqueta, después le miró a los ojos y de nuevo volvió extrañada la mirada a su chaqueta. 

—Tendremos que poner remedio, cuanto antes, a su falta de identificación.
—No comprendo. Mis papeles están en regla y he venido a pasar unos días de vacaciones. Mire, puede comprobarlo usted misma. 

Roberto le tendió los papeles, pero la señora los rechazó con un gesto de indiferencia.

—¿A qué se dedican sus padres? 

—Mi padre era cartero y mi madre enfermera.

La “etiquetadora” sin nombre comenzó a escribir en su ordenador.

Después de una serie de preguntas, la etiquetadora estuvo durante un tiempo pensando, mirando al techo. Al cabo de un rato la impresora expulsó un folio repleto de pegatinas.

—Mientras esté en nuestra ciudad deberá llevarlas puestas. 

Roberto leyó el papel: Auxiliar de enfermería. Quejica. Ordenado. Aburrido…

—Pero esto que pone aquí no es cierto. No soy auxiliar de enfermería, ni quiero serlo. Y, ¿quejica? Y todo lo que pone en el resto de las etiquetas… ¿De dónde lo ha sacado? ¿Acaso es una broma? Está todo mal. 
—Eso es imposible. La etiquetadora nunca falla. 
—Me temo que en esta ocasión sí. 
—Le repito que no falla. Su padre cartero y su madre enfermera. Está más que claro. Esas son sus características y habilidades. ¿A lo mejor el que está equivocado es usted? —y sonriendo irónicamente añadió —¿Qué es lo que tendría que poner en su etiqueta?
—Nunca llevaría una etiqueta.
—¡Qué barbaridad! Todos tenemos que llevar nuestra etiqueta ¿Es que sus padres no se lo enseñaron?
—Afortunadamente sí. Me enseñaron a creer en mí mismo y lo que es el respeto a los demás, a tomar mis propias decisiones y a superar las caídas. También que hay que tener mucho cuidado con etiquetar a los demás y a uno mismo porque hay muchas de ellas que nos limitan, nos hacen sentir inseguros y nos condicionan en la vida. ¿Acaso usted sólo es una etiquetadora?

La señora guardó silencio durante un rato. Tomó asiento con expresión cansada, dobló por la mitad la hoja que tenía en su mano.

—Tengo que ponerle una etiqueta. Es lo que me dijeron que tenía que hacer y es lo que he hecho toda mi vida— dijo con un hilo de voz.
—Entiendo que es su trabajo—dijo Roberto sentándose a su lado—, pero lo lamento. No voy a llevar ninguna etiqueta y menos impuesta.

A partir de ese momento la conversación entre ellos cambió de tono y al cabo de media hora Roberto salió del despacho sin ninguna etiqueta, dispuesto a disfrutar de unas curiosas vacaciones. 

Después, la señora cerró la oficina, con llave. 
No llevaba la etiqueta identificativa que le había acompañado toda su vida, pero sí una maleta y una sonrisa.

 

¿Qué opinión tienes sobre etiquetar a las personas? 
¿Has sentido que alguna de las etiquetas que te han puesto te ha condicionado?

 

 

5 Claves para dejar de procrastinar
22 Jun 2016

5 Claves para dejar de procrastinar

Cuando comience el año me apunto al gimnasio. Mañana ordeno el cajón de las facturas. Más tarde contestaré a los emails o mejor mañana a primera hora. Cuando termine el programa me pongo con los deberes. ¿Te sientes identificado con alguno de estos ejemplos? Hoy vamos a hablar de procrastinación.

Procrastinar no deja de ser postergar o  dejar para otro momento alguna tarea que nos resulta aburrida, molesta o que nos genera inseguridad.

¿Te ha pasado alguna vez que te da muchísima pereza ordenar la casa o ponerte a estudiar?
¿Te sientes indeciso  porque no sabes cómo comenzar ese informe o tarea?
¿Te frena la idea de no hacer correctamente la actividad y prefieres no enfrentarte a ella antes de hacerla mal?

 

Tipos de Procrastinación

  • A veces evitamos comenzar una tarea por miedo a no hacerla bien.
  • Otras porque simplemente no nos gusta y nos da pereza.
  • En ocasiones nos cuesta decidirnos y no sabemos cómo comenzarla.
  • O la dejamos para el final pensando que así nos motivará la falta de tiempo.

 

Claves para dejar de postergar

¿Te ha pasado alguna vez? 
¿En cuál o en cuáles te has visto reflejado?
¿Cómo podemos evitarla? 

Todos somos en algún momento puntual procrastinadores por eso voy a compartir contigo unas sencillas claves que te ayudarán a ponerte manos a la obra. Eso sí, como siempre, depende de cada uno.

1.    La regla de “Sólo unos minutos” de la psicóloga Bliuma Zeigarnik.

En pocas palabras viene a decirte que pases a la acción, que comiences esa  tarea que te da pereza tan solo unos pocos minutos. 
Como regla general tu mente te pedirá que la termines para sentirse satisfecho. 
Haz la prueba. Funciona.

2.    Evita distracciones y aprende a decir NO.

Facebook, YouTube, WhatsApp, el amigo que te llama para tomar un café…
Depende de ti decir que en estos momentos no puedes quedar. Apaga el teléfono o silenciarlo y desconecta Internet. No es una locura y sí, es posible hacerlo. 
Tan solo durante el rato que te lleve realizar esa tarea que tanto te cuesta. 

3.    Marcarte plazos y trabaja por objetivos. 
Si tu objetivo requiere de muchas tareas las dividiremos a su vez en subtareas. 

Recuerda la entrada en el que comentamos cómo establecer objetivos.

4.    Toma decisiones.
Ya sabes que tanto postergar como pasar a la acción depende de una decisión. 
A lo mejor puede ayudarte pensar en los beneficios que obtendrás cuando lo realices y del mismo modo, pensar en los inconvenientes y desventajas que te acarreará el no realizarlas. 
Apúntalos en un papel y compáralos. 

5.    Por último y no menos importante, recompensa tu esfuerzo cada vez que consigas vencer la tentación de procrastinar. 


Estas tan solo son algunas ideas.  ¿Qué otras maneras conoces para evitar procrastinar? 

Compártelo aquí abajo. Me encantará leerlo.

Un abrazo y feliz semana.

Laura 

Esto es lo que una hormiga le enseñó a Juan
10 May 2016

Esto es lo que una hormiga le enseñó a Juan

Juan se despertó agitado en mitad de la noche como le venía ocurriendo desde hacía un par de meses. Como no podía conciliar nuevamente el sueño y no quería despertar a su mujer, se dirigió a la cocina para tomar un vaso de leche caliente.

También cogió un paquete de galletas para calmar los nervios de su estómago. Lo dejó sobre la mesa. 
Una pequeña hormiga salió detrás de la encimera y Juan se quedó mirándola absorto en sus pensamientos.

­—No puedo más. Estoy agotado —susurró.

La hormiga pensó que Juan le hablaba y se paró a escucharle.

—El trabajo va a acabar conmigo y mi familia. Me gusta lo que hago, pero no puedo cargar con toda la responsabilidad y seguir controlándolo todo. 

La hormiga continúo escuchando porque vio que Juan necesitaba hablar y sentirse escuchado.

—Es que si no fuera por mí las cosas no saldrían. Mis compañeros hacen su trabajo pero no lo hacen tan bien como lo haría yo.

—Ejem —La hormiga carraspeó y se armó de valor para hablar con el humano. 

—Entiendo que estés agotado cargando con tanta responsabilidad… 

Juan enmudeció al oír a la hormiga.

—Dices que tus compañeros hacen su trabajo aunque tú crees que lo harías mejor y que te gusta el trabajo que realizas, pero que ya no puedes continuar controlándolo todo.

—Así es —contestó Juan asombrado por la conversación que acababa de iniciar con la hormiga—La verdad es que ahora realizo nuevas tareas, pero sigo controlando las anteriores que ahora hacen otros compañeros. Doble trabajo. 

—Sigues controlando lo que hacen tus compañeros…

—¡Es que no quiero que se equivoquen!

La hormiga se quedó mirándole en silencio. ¿Qué podría pasar si se equivocaban? 

—Supongo que pueden hacer su trabajo sin mí, pero me cuesta tanto delegar…

Mientras Juan hablaba, otras hormigas se fueron acercando a la caja de galletas, cogiendo pequeños pedacitos. 

—Vosotras sí que os organizáis bien, sabéis que es lo que tenéis que hacer cada una. ¿Cuál es vuestro secreto?

La hormiga no contestó. 

Juan terminó la leche, reflexionando sobre sus propias palabras mientras observaba como el resto de las hormigas se afanaban cuidadosamente en su trabajo.

—Vosotras sabéis cuál es vuestra función dentro del equipo, sabéis que es lo que tenéis que hacer cada una y lo que las demás esperáis de las otras. Confiáis en que cada una cumpla con su tarea. 

Juan puso su mano entre la caja de galletas y las hormigas, interrumpiendo su paso. Las hormigas cambiaron de dirección, rodeando su mano hasta llegar nuevamente a la apertura de la caja.

—Si surge un problema buscáis la solución, trabajáis en equipo para conseguir vuestro alimento.

—También nos comunicamos entre nosotras —añadió la hormiga mientras se unía al resto de sus compañeras.

—Sí, eso también. 

Juan sonrió. Después bostezó. 
Finalmente, mucho más tranquilo, se fue a dormir.

 

¿Alguna vez te ha pasado como a Juan? ¿Tienes mucho  trabajo y no delegas o no sabes cómo hacerlo? ¿Has pensado qué podrías hacer para cambiar la situación y cuáles son las alternativas?

Nos vemos en los comentarios y si te ha gustado gracias por compartir ;)
Un abrazo.

Laura

Permite que me presente...

Hola, soy Laura Bona y mi principal interés eres tú. Sí, tú. Trabajo para que desarrolles tu potencial, aumente tu rendimiento, tomes conciencia, confíes en ti mismo, ganes en claridad, compromiso y responsabilidad y finalmente pases a la acción. Para eso estudié Psicología del Coaching y durante años he ofrecido mi experiencia en todos los ámbitos posibles: cultural, educativo, profesional y personal. Así que ahora, seas como seas y sea cuál sea lo que crees que te limita, podré serte de ayuda.
¡Claro que sí! ¡Vamos a intentarlo!

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Nada cambia si tú no cambias nada.
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