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La normalización del logro
03 Abr 2017

La normalización del logro

Aprobar, estudiar, sacar buenas notas, hacer los deberes, tener amigos, hacer deporte, leer… Es lo normal. 

Trabajar (en algo que nos guste o no), educar y cuidar a los hijxs, tener la casa ordenada, hacer la compra, deporte, mantener las amistades, seguir formándose… Es lo normal. 

Da igual la edad que tengas. Todo lo que haces es lo normal, como todo el mundo. 
Da igual tu circunstancia personal, en qué momento vital te encuentres o cuáles sean tus sueños. 

Todo lo que haces, lo que has conseguido es lo normal, ¿no?

Bueno, para mí no lo es. 
Hemos normalizado todo tanto que hemos olvidado valorarnos a nosotros y las cosas que hacemos. Como todo es lo normal…

Y así, sin más, nuestra autoestima baja y se va al traste. 
Y como todo es tan normal, lo que conseguimos es normal y lo que hace el vecino… eso sí que es bueno ¿verdad? Es que es un crack, pero nosotros somos tan normales…

Mi idea es buena, pero la de mi compañero…  
Mi producto es bueno, pero el otro es mejor, más competitivo. 
Aunque me he esforzado y he aprobado, ¿por qué celebrarlo? Es lo que tenía que hacer, aunque me haya pasado días nerviosx, estudiando sin parar, sacrificando otras cosas por estudiar…

No sé qué opinión tendréis al respecto, pero la vida es una maravilla y cada proyecto que realizamos, por muy cotidiano o mundano que sea, es un pequeño o gran reto.

¿Qué os parecería comenzar a reconocer nuestros logros, grandes o pequeños?

Te voy a proponer hace una lista con 10 “logros” que hayas realizado en los últimos meses. Cualquier cosa que para ti haya supuesto un reto y lo hayas conseguido (o lo estés intentando). 

Os voy a poner algunos  ejemplos. 
¿A que conducir es lo más normal del mundo? Total, lo hacemos casi todos, ¿no?
Bueno pues a lo mejor para ti, que has aprendido a conducir hace poco o a ti que no cogías el coche desde hacía años, a lo mejor para vosotros ha sido todo un logro salir a la calle rodeadx de coches, cambiar de carril, adelantar, aparcar… Ese sería un logro. Te has esforzado, te has enfrentado a ti mismo, a tus temores. ¡Enhorabuena!

Aprobar filosofía. Esa asignatura que se re resiste y que por fin has conseguido aprobar esta evaluación. Ese sería otro reto cumplido. Enhorabuena!!

Decidir (por fin) qué carrera estudiar ;)

Atreverte a hablar delante de más gente (dar tu opinión si no te atrevías)…

Todo lo que para ti haya supuesto un reto, un logro. 
No te quites mérito. No lo normalices. 
Escríbelo. Reconoce tu esfuerzo y date la enhorabuena. Bien hecho. 

Te voy a pedir un favor, después de hacer la lista, comparte con todos cómo te sientes, estaré más que feliz leyendo vuestros comentarios. 

Yo ya hice mi lista, y tú?

Cómo aprovecharnos del fracaso
20 Mar 2017

Cómo aprovecharnos del fracaso

En uno de los talleres que realicé hace poco, surgió espontáneamente un debate que me encantó. Por un lado, la inexistente educación en el fracaso, que a día de hoy continua en muchas ocasiones teniendo una connotación peyorativa. Por otro, la normalización de los logros. 

Ambos aspectos me parecen interesantísimos para realizar un ejercicio de reflexión (ya sabéis que me encanta). Así que hoy comenzamos con el fracaso.

¿Qué es para ti el fracaso? 

A mí me enseñaron que fracasar era lo peor que te podía ocurrir, que estaba mal e incluso que debías avergonzarte. 

De pequeño si sacabas un siete en un examen el mensaje que recibías es que podías mejorar (además de ser tú obligación aprobar y sacar buenas notas) y cuando llegaron los suspensos tenías tan interiorizado que era un fracaso que muchos llegábamos a los exámenes con altos niveles de ansiedad por si lo suspendíamos o sacábamos una nota baja. 

Así que la semilla de lo que “creíamos” significaba fracasar se instaló en la infancia (en los estudios, deportes, las relaciones…) y continúo echando raíces y creciendo. Convirtiéndose en un gran límite personal para muchas personas que hoy en día tienen miedo al fracaso, a equivocarse, y dejan de intentar cosas por no fallar. 

¿Acaso dejar de intentar hobbies, proyectos, lo que sea por miedo a hacerlo mal, “fracasar”, no es dejar de vivir la vida? ¿No es perder oportunidades? Renunciar a algo que tal vez nos aporte satisfacción.

En serio, ¿qué puede pasar si te equivocas?

No me malinterpretes, no estoy diciendo que celebremos los fallos como algo maravillo, ni que nos convirtamos en temerarios, pero sí que os animo a poco a poco incorporar el error, el fallo como algo natural en nuestra vida. Es necesario para crecer como personas y evolucionar.

Tampoco hay que hacer caso omiso a los sentimientos que nos provoca. 
Es normal y hay que aceptarlos como tal. Caer duele, hay mucho esfuerzo, tiempo y emociones volcadas en cada proyecto personal o profesional. Acepta estos sentimientos y busca la manera de sacarles provecho. 

¿Cómo se te ocurre que podemos aprovecharnos del fracaso?

¿Qué te parece si con esa experiencia aprendemos algo nuevo? 

Ya sabemos lo que hemos hecho mal, así que ¿por qué no sacar un aprendizaje? 

“El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”
Henry Ford

Y si dentro de este aprendizaje incluimos el no machacarnos y no juzgarnos tan duramente. 

Sí, te has equivocado y ¿ahora qué?
      No te juzgues. 
      Haz una crítica constructiva. 
      Extrae un aprendizaje.
      Busca oportunidades. 
      Educa y comparte el fracaso como una oportunidad de aprender.

¿Qué haces cuando te equivocas o te sale algo mal? 

¿Eres catastrofista  o te paras a buscarle el lado positivo, por pequeño que sea?

¿Qué más podemos hacer para aprovecharnos del fracaso? 

Seminario de Optimización del Tiempo (gratuito)
23 Sep 2016

Seminario de Optimización del Tiempo (gratuito)

Que el día tiene 24 horas es una obviedad que afecta a todas las personas por igual. 


Estamos acostumbrados a la queja constante  “es que no tengo tiempo” y en la mayoría de los casos lo dicen personas que están realmente ocupadas, pero…

¿Cómo puedes sacarle más partido al tiempo disponible? 

Tal vez… ¿rellenando todos los huecos de la agenda sin pensar antes?
Optimizar el tiempo no consiste en eso y sin embargo, es un método infalible para aumentar tu nivel de ansiedad, percibir todavía más la falta de tiempo y disminuir tu rendimiento. 

Si quieres descubrir cómo sacar más partido a tu tiempo no puedes perderte este seminario en el que descubrirás qué factores hay que tener en cuenta antes de organizarlo. 

Eso sí, tendrás que pararte a reflexionar sobre tu situación real y decidir cómo organizarte a partir de ahora.

Contenidos:

¿De qué estamos hablando cuando nos referimos a la programación u optimización del tiempo?
    *Periodo de tiempo a optimizar.
    *Objetivos y tareas.
        Correcta formulación objetivos y tareas.
        Prioridad de las tareas (importantes vs urgentes).
        Extensión y calidad de las tareas.
        Rendimiento y cansancio.
    *Circunstancias personales.
Organización eficiente.
    *Dificultades en la gestión del tiempo.
        Ladrones de tiempo.
        Efectos de los ladrones de tiempo.
    *Programar el tiempo. 
        Agenda
        Distribución equilibrada del tiempo. 
Otras consideraciones a tener en cuenta.

Metodología:
Los contenidos se trabajaran dese la metodología del coaching para que los participantes tomen conciencia de su relación real con la organización de su tiempo y puedan mejorarla. 

Para ello durante el seminario se realizarán ejercicios que inviten a la reflexión individual y grupal mediante dinámicas, además de las explicaciones necesarias por parte del formador. 

Destinatarios:
Para todas aquellas personas que sienten que no se organizan bien, se les escapa el tiempo y se sienten agobiados por la falta de tiempo. 

Duración: 5 horas.

Fechas y horarios:
Día 17 de Octubre de 9:30 a 14:30 horas. 

Lugar:
Salón de actos del IAF
C/ Valenzuela, 9, 50004 Zaragoza

Inscripción gratuita solo tienes que inscribirte como soci@ y rellenar la ficha de inscripción aquí. 

 

¿Sabes decir
20 Sep 2016

¿Sabes decir "no"? Vídeo.

Todos necesitamos nuestros momentos de descanso y desconexión, pero a veces en el día a día nos perdemos con entre compromisos y obligaciones.

¿Son todos ineludibles?

Tener en cuenta nuestras necesidades y aprender a decir que no siempre es importante, pero lo es más durante nuestro embarazo

Te invito a que reflexiones sobre ello y pienses cómo te afecta intentar llegar a todo.

¿Hay alguna alternativa que te permita sobrellevar mejor estas situaciones? 

Comparte tu experiencia en comentarios. Seguro que nos enriquecerá a tod@s. 

Vive un embarazo feliz, consciente y libre de cargas innecesarias ;)

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 ¿Embarazada y replanteándote tu vida laboral?
14 Sep 2016

¿Embarazada y replanteándote tu vida laboral?

Una pequeña historia
Cuando tomaron la decisión de quedarse embarazados, Cristina comenzó a replantearse su vida. De hecho, ya había iniciado ese proceso antes, cuando dudaba si tener hijos o no. 

¿Qué tipo de vida quería llevar? ¿Qué clase de padres querían ser? ¿Podrían conciliar su vida personal y laboral? ¿Estaban haciendo lo que realmente quería con su vida? ¿Qué valores quería inculcarle a su hij@? ¿Eran coherentes con la vida que llevaban?

Durante este periodo de reflexión llegó a varias conclusiones:

  • Quería un trabajo que le permitiera conciliar su vida personal y laboral (pasar tiempo con su hij@, pareja, poder ir al médico sin tener que estar pidiendo permisos a su jefe…)
  • Quería que “ese trabajo” le encantara (o como dicen ahora le apasionara) ya que tendría que dedicarle muchas horas y mucho esfuerzo.
  • Quería trasmitirle a su hij@ sus valores y ser coherente con ellos. 

 

Sabía dónde estaba y dónde quería llegar. Sólo le quedaba definir un plan, cada uno de los pasos que tendría que dar para conseguir su objetivo. 

¿Sólo?

El proceso de reflexión incluye otras muchas preguntas ya que es un desafío importante. 
Se debe entender no solo los beneficios (que a Cristina le atraían como cantos de sirena) sino también todos los riesgos que conllevan su aventura y su coste (personal y económico).

 

Replanteándote tu vida laboral
Como le sucedió a Cristina, muchas mujeres y hombres (que no todos) se replantean su vida antes o durante el embarazo o después cuando ya son padres. Se plantean preguntas similares que incluyen dudas sobre su vida personal o sus empleos actuales.

¿Podré coger mi baja y después una reducción de jornada? ¿Mantendré mi puesto de trabajo? ¿Se paralizará mi ascenso? ¿Me despedirán? ¿Podré compartir mi baja con mi pareja sin tener problemas en el trabajo?

Estas y otras muchas dudas atacan a nuestra mente cuando pensamos en el trabajo y en nuestro futuro próximo como madres y padres. 

No voy a hablar de la vulnerabilidad laboral en la que se encuentra la mujer trabajadora, embarazada o madre, que todos conocemos y que es una realidad que hay que combatir. 
En esta ocasión no se trata de eso. Tampoco de lo que nos encontraremos a la vuelta de nuestra baja, ya que no depende del todo de nosotr@s. Se trata de lo que sí depende de nosotr@s.

Algunas de las respuestas a estas cuestiones se pueden obtener preguntando, pero en otras ocasiones llega inesperadamente el fin de una etapa laboral o se toma la decisión de cambiar de trabajo a otro que permita estar en consonancia con nosotros mismos y nuestros valores (por cuenta ajena o propia). Otras veces, simplemente retrasamos la decisión: cuando nazca el bebé, cuando vaya a la guardería, cuando sea un poco más mayor… 

Ya sabemos que cada embarazo es diferente como la forma de vivirlo cada mujer. Lo que sí es común es que son nueve meses emocionantes y repletos de cambios físicos y emocionales, por lo que hay que pensar (antes y durante) si es el momento adecuado para realizar este cambio laboral y plantearse cuestiones como las siguientes:

  • ¿Te gusta lo que estás haciendo? 
  • ¿Qué es lo que realmente te gustaría hacer? ¿Lo sabes o no lo tienes claro?
  • ¿Es realista? ¿Económicamente viable?
  • ¿Qué dificultades tiene? ¿Y beneficios?
  • ¿Qué te va a suponer? (Cuál va a ser su coste personal, laboral, económico…)
  • ¿Es el mejor momento?
  • ¿Cuáles son tus prioridades en este momento?
  • ¿Qué te paraliza? ¿Qué te anima?
  • ¿Qué te asusta o te da miedo?
  • ¿Tienes claro que pasos tienes que dar? 
  • ¿Te visualizas?
  • ¿Conoces tus fortalezas y debilidades?

 

Durante el embarazo no estamos al 100x100, ni en el mejor de los casos. Con esto no quiero decir que te olvides del tema y no te lances a cambiar de trabajo o lo que quieras hacer. Moralmente no podría hacerlo pues yo misma tomé mi decisión de emprender poco antes de quedarme embarazada y en ello estoy, emprendiendo embarazada (muy feliz por cierto). 

Lo que quiero decir es que es una decisión que depende de ti y que es muy importante que antes de lanzarte a la piscina reflexiones, te hagas preguntas y las respondas sinceramente, enfocándote en la solución. Infórmate, valora las alternativas, sus beneficios, riesgos… Y tomes la mejor decisión para ti, tu bebé y tu pareja. 

Valora la realidad, las creencias que pueden limitarte (si son ciertas o se basan en miedos, bloqueos, etc.) y visualiza dónde quieres estar.

Y repito, sé realista. Dentro de nueve meses tendrás un bebé en tus brazos y es más que probable que continúe tu transformación interior.  

Tal vez decidáis que lo mejor es quedarse un tiempo en casa sin trabajar (si os lo podéis permitir), o prefieres compaginar (o no) tu maternidad con tu trabajo, pedir una reducción de jornada…

Dependerá de ti y de tu realidad. ¿En qué situación personal, económica… te encuentras? ¿Puedes cubrir los gastos de la comida, hipoteca, gas….?

Y es por eso, que depende de ti, haz lo que te haga sentir mejor y convencid@ de que es lo mejor para tu familia. 

En tú caso, ¿te has planteado cambiar de trabajo o emprender durante el embarazo? ¿Qué hiciste finalmente?


Un abrazo
Laura

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Créditos de imagen CCO Licence Natalie B www.pexels.com
 

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Permite que me presente...

Hola, soy Laura Bona y mi principal interés eres tú. Sí, tú. Trabajo para que desarrolles tu potencial, aumente tu rendimiento, tomes conciencia, confíes en ti mismo, ganes en claridad, compromiso y responsabilidad y finalmente pases a la acción. Para eso estudié Psicología del Coaching y durante años he ofrecido mi experiencia en todos los ámbitos posibles: cultural, educativo, profesional y personal. Así que ahora, seas como seas y sea cuál sea lo que crees que te limita, podré serte de ayuda.
¡Claro que sí! ¡Vamos a intentarlo!

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